Salvador Camacho, la alegría en el banquillo

Sus primeros pelotazos los había dado jugando en los patios del colegio de su La Línea natal, destacando pronto entre sus compañeros y valerse poco después en la posibilidad joven aún de jugar al fútbol en el vecino Los Barrios de manera más seria y federado. Así Salvador Camacho Arias, poco después pasaría a la Balompédica Linense, era los finales años 50.

Las oportunidades en el equipo de su tierra no fueron ciertamente muchas para este joven entre tanto veterano y gente consolidad, así que busco otros horizontes que estaban entre irse al fútbol gibraltareño o a un equipo de Málaga, el CD. Veleño que entrenaba Juan Antonio Aparicio y que recién había ascendido a Tercera División. No se lo pensó mucho y se vino para esta tierra.

Camacho debutaría en el equipo del Vivar Téllez el 25 de septiembre de 1960, se cumplía la tercera jornada y hasta esa fecha en el debut del equipo veleño en tercera división, este sólo tenía una derrota en Ronda (2-1) y un empate en casa con el Adra (2-2). Por lo que su primer partido como titular está además ligado a la primera victoria en su historia del club veleño en esa categoría. El ya no lo recuerda, fue por 1-2 ante el Baeza, con goles de Lima y Sarmiento.

La alineación de su debut fue con el siete a la espalda: Vela, Liñan, Rando, Curro, Requena, Botana, Camacho, Andrade, Lima, Toré y Sarmiento.

Su juego alternando las bandas como extremo o interior, era ciertamente de cara a la galería, lucía palmito, era rápido y fintaba bien, siendo muy destacados sus pases de espuela o de tacón… pero el fútbol de esa época no era para eso, se exigía más de fuerza, más directo, más de pelotazo y hasta más competitivo en una plantilla donde Aparicio confiaba más en los extremos Sarmiento y Espinosa con los que ya había trabajado antes. Su míster muchos años después en referencia a Camacho me llegó a decir que tenía un «sentido taurino del engaño, propio de su aprendizaje y forma de ser, juguetón y divertido, fintaba, atraía y servía».

Tras dos campañas en el cuadro veleño, colgaría las botas pero no su cariño a este deporte que aún le acompaña a sus 81 años.  Camacho alternó su trabajo de pintor con el fútbol, tuvo un periplo en Francia y a su vuelta se sacó sus correspondientes títulos para poder entrenar. La oportunidad le llega pronto con el equipo del CD. Torre del Mar, en aquellos campos como el de Plaza Mar, el Copo y finalmente en el del Faro, donde ya se conoce el club como UD. Torre del Mar de la mano de Miguel López Ortiz como primer presidente. Años del que al hablar, sus ojos delatan cariño por tantos amigos que acumuló y por los que ya no están.

Años setenta en el que el fútbol era bañado por las sales del mar cercano a ese campo tan recordado por muchos. Por nuestro míster han pasado infinidad de jugadores, todos guardan un buen recuerdo de él, un entrenador/educador que utilizó con sentido aventajado del hoy denominado tiki- taka…. esto es «su pachanguita» en todos los entrenamientos para atraer a sus jugadores cada día y que estos se divirtieran más con la pelota en los pies. Siempre se ha dicho que el fútbol torreño es más de jugadores «peloteros» que de garra y fuerza, quizás mucho de esa escuela se la tengamos que poner de copyright a nuestro ilustre Camacho.

Ha entrenado a equipos como el Algarrobo en regional, en numerosos en categorías inferiores del Torre del Mar, Juventud Veleño, Vélez CF, Escuela de Fútbol del Vélez, fue técnico de la primera escuela de fútbol de nuestra comarca, la de Torre del Mar en 1990 con la que siguió en su faceta de educador y amigo con compañeros como, Francisco Castejón, Joaquín Córdoba, Miguel Cotilla, José Martín Perea o Joaquín Azuaga entre otros.

Fue el alma mater para que en cualquier momento, pudiera reagrupar a sus jugadores veteranos en innumerables encuentros que se recuerdan en el campo del Faro, partido benéficos o para celebrar y estar juntos en torno al fútbol y en el buen ambiente que creaba, siempre arropado por buenos amigos a los que recuerda con mucho cariño como, Juan López Jiménez, José Antonio Cuadra o el boquerón Esteban Vigo entre otros…

Por todos sus equipos siempre supo tener esa chascarrilo a punto para sacarlo en el momento oportuno en una derrota. El optimismo siempre ha reinado en el mundo de este entrenador bueno al que ya la memoria le regatea muchas anécdotas y recuerdos de un fútbol a caballo del blanco y negro y el de color.  Eso sí, siempre con su particular opiníon de que en la vida hay que estar «vacunado» ya que ésta es más que fútbol, los resultados, es simplemente la alegría de vivir.

A Camacho se le hace un homenaje este domingo, muy merecido por su dedicación al fútbol en general y a la UD. Torre del Mar en particular y al que nadie debería de faltar.